24 nov 2018

LO42015


Sinopsis
-
Recuerdo que tú y yo éramos invencibles. Aunque cayésemos, aunque nos tumbasen, siempre podíamos levantarnos. Podían ponernos un océano delante, que no nos detenía; el calor de nuestra llama lo evaporaba. Podían poner muros, que daba igual; los derribábamos para alcanzar nuestro sino.

Siempre juntos. Pero ahora estoy solo. Y por eso éste, el que ahora tengo delante, ha podido frenarme. Ahora tú estás al otro lado. Ésta es tu prisión.”

Prólogo

Con emoción, ilusión e incertidumbre, os presento mi nuevo relato.

Huyendo de mi zona de confort, he combinado mis dos mayores aficiones, la escritura y la música electrónica, para crear un relato epistolar.

Se trata de una serie de “cartas” que se unen para tejer una historia. La mayor parte de sus frases, son fragmentos de letras de más de veinte canciones de música electrónica. Y la esencia que lo impregna de principio a fin, es la de algunas de mis favoritas.

¡Disfrutadlo!


LO42015

(...)

Fuiste tú, sólo tú, la que luchaste a mi lado desde pequeño. Tú me dabas fuerza para correr y perseguir mis sueños.

Tú, sólo tú, fuiste capaz de ir más allá, de traspasar mi barrera de hielo y explorar cada rincón de lo más profundo de mi alma. Alma, que ninguna más pudo ver a través de mi mirada, para cualquier otra indiferente.

Siempre fuimos uno. No necesité jamás una llamada de buenos días para saber que te amaba. Nunca hizo falta, porque cada vez que abría los ojos, ahí estabas, mirándome, haciéndome sentir que podíamos cambiar el mundo.

Los demás ignoraban cómo me hacías sentir por dentro. Tú, mantenías mi fuego ardiendo. Como hijos de la naturaleza, decidíamos por nuestra cuenta. Era nuestra vida; y nosotros, sus dueños.

Como fieras salvajes, adonde quisiéramos ir, íbamos. Y aunque no supiéramos adónde, íbamos también. Escucharte era suficiente. Siempre fuiste mi mejor consejera.

Pero un día, todo cambió.

(…)

Fue de golpe y porrazo. Aquel 1 de julio derribaron sin piedad la puerta de nuestro hogar y te separaron de mí a la fuerza. Aún hoy puedo sentir el dolor, tus uñas clavadas en mis brazos, aferrándote a mí mientras otros mil tiraban de ti para soltarte.

No lograste resistir, y no pude hacer nada por ayudarte. Mientras me sujetaban, sólo podía ver entre lágrimas cómo te arrastraban, lejos...

(...)

Ahora estoy solo. Y sufro, sufro mucho. Sufro al verme sin ti, porque te necesitaba. Te quería.

Sin ti, cada día es un peso más cargado a mis hombros. Y mi vida entera pasará así, si tardas mucho en regresar.

Sin ti no podré comerme el mundo. Sin ti no puedo gritar, algo acalla mi voz. No soy capaz de decir lo que pienso. En mi interior, sólo albergo resignación.

Y mis amigos me lo notan. Parece que a ellos les pasa lo mismo. Nuestras vidas han caído en la monotonía. Pasamos las tardes en el bar de la esquina, buscando ahogar en cerveza nuestras conversaciones genéricas, ya incapaces de llevarnos a ninguna parte. Pero siempre nos echan a palos antes de conseguirlo.

Y es que aún hay días en que puedo verte, puedo sentirte. Pero no, sé que no es así, es todo producto de mi imaginación. Tú no estás aquí.

(...)

Te echo de menos.

(...)

No aguantaba más. Partí en tu búsqueda.

Ahora, de alzar mi mirada y contemplar contigo las estrellas, paso a vagar por las calles, cabizbajo, bajo el manto de una noche eterna, imaginándote, tratando de buscarte sin saber cómo, recorriendo los recovecos de un mundo donde tras tu partida jamás ha vuelto a salir el Sol.

Caminando en soledad, con el silencio gritándome al oído, tal es el vacío que siento que ni mi sombra se molesta en acompañarme. La mía se antoja infructuosa, una odisea interminable en un laberinto de caminos que no llevan a ninguna parte.

(...)

Desde las montañas más altas que rodean la ciudad, hasta sus más bajos y mugrientos suburbios, te busco, sigo buscándote, pero me flaquean las fuerzas. Mi cuerpo está a punto de desfallecer; mas, amor, mi corazón es de diamante. Él recorrería un millón de millas, sólo para ver tu sonrisa una vez más, antes de morir.

Sé que te han robado la voz. Esa voz tuya que tanto quiero, deseo y merezco. No puedes gritar, no puedes pedir auxilio. Pero puedes brillar, querida mía. Brilla. Muéstrame tu luz. Te encontraré.

Si ahora, dondequiera que estés, oyes aullidos, soy yo, es Lobo, implorando ayuda a la Luna.

(...)

Te encontré.

Puedo oírte. Puedo oír tu llanto entre el bramor de los truenos, en mitad de esta tormenta que ahora ha tenido el antojo de desatarse.

Puedo verte. Puedo verte ahora mismo. Sombras por doquier, una luz en la lejanía. Eres tú. Sólo la tuya puede ser tan hermosa.

Recuerdo que tú y yo éramos invencibles. Aunque cayésemos, aunque nos tumbasen, siempre podíamos levantarnos. Podían ponernos un océano delante, que no nos detenía; el calor de nuestra llama lo evaporaba. Podían poner muros, que daba igual; los derribábamos para alcanzar nuestro sino.

Siempre juntos. Pero ahora estoy solo. Y por eso éste, el que ahora tengo delante, ha podido frenarme. Ahora tú estás al otro lado. Ésta es tu prisión.

(...)

Lo es. No hay duda. LO42015. Tú estás encerrada aquí.

Sé que debo liberarte. Ya. Debo sacarte de aquí antes de que sea demasiado tarde. Por mí y por todos mis amigos. Por ti, y por todas tus compañeras. Debo llevaros a casa.

(...)

No puedo derribarlo. Trataré de escalarlo. Pero no sé si me voy a atrever. Cuanto más alto suba, más dura será la caída. Oh, madre Naturaleza, si los pájaros vuelan, ¿puedo yo también?

(...)

Te he fallado, amor. No he podido hacerlo. Tuve que rendirme.

He regresado a nuestro hogar. Siento que esto no es justo. Tú tendrías que estar aquí, conmigo...

(...)

Pasa el tiempo, pasan los días, los meses, los años, y ya no vivo mi vida, sólo espero a que llegue mi muerte. Para poder volver a verte, aunque sea en el más allá. En un lugar donde ya nada ni nadie nos pueda separar jamás. Donde seamos tú y yo para siempre.

(...)

Algunos lo llamarán fe; otros amor, pero la verdad es que, a veces, la brisa del aliento de los débiles aún me hace creer en tu regreso.

(...)

Te quiero, y te quiero desde lo más hondo de mi despedazado corazón.

Sin ti, mi vida no tiene sentido.

Porque sin ti, yo no.

Porque sin ti, no soy nada.

Sin ti, Libertad, yo no soy nada.

(…)

BW.


Epílogo

Y ahora yo te pregunto, querido lector
¿quisiste creer que leías una historia de amor?
Quizá sí lo era; quizá no.
Si vas a releerla, pon algo más de atención.

Pista: LO42015 → Ley Orgánica 4/2015, de Protección de la Seguridad Ciudadana (Ley Mordaza).
Entrada en vigor: 1 de julio de 2015.


ANEXO: CANCIONES UTILIZADAS

He creado este relato utilizando la esencia y fragmentos de la letra de estas canciones. Para quien guste, aquí las dejo:

4 comentarios:


  1. Sorprendente como siempre. Está claro que tocas todos los palos. Sin ser yo amante de la música electrónica y sin importar el sonido has hecho un gran trabajo de ingenio e ingeniería para lograr un resultado espectacular. Una metáfora maravillosa, un juego de palabras que lleva a imaginar una historia equivocada. Por supuesto que lo he leído más de una vez y cada vez he descubierto una alegoría distinta, un matiz nuevo. Me ha encantado. Atrévete con todo. Tú puedes. 👏👏👏👏👏👏

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tu reacción es exactamente la que buscaba crear en el lector con este post: haber podido disfrutar la primera lectura, llegar al final, replanteárselo todo y buscar sentidos y significados ocultos. Me alegra muchísimo que hayas sabido valorar esta creación. Muchas gracias!

      Eliminar
  2. Me ha gustado más la 3a vez que lo he leido, un escrito misterioso, al principio me imaginaba como sería ella, cada lector le pondrá una cara distinta, a retazos llegué a percibir que podrías hablar de una madre, protectora, necesaria, después incertidumbre, podría ser una sensación de lucha, de nuevo derrota, es un tobogán, no me esperaba el final, la libertad, como no!, su búsqueda ha movido la historia, su falta ha provocado guerras, en su nombre o mejor,supuestamente en su nombre ,se han cometido barbaridades pero , por encima de todo, la más dulce de las sensaciones. Más como éste!.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues he de decirte que yo también, como lector ajeno al creador de la historia, habría pensado al leer las primeras frases que estaba dedicado a una madre o una abuela; pero pensaba que sólo me ocurría a mí! Efectivamente, el relato pretende jugar con las sensaciones del lector, transmitiéndole muchas distintas según vaya leyendo, aunque intenta que en la primera lectura se quede con la ¿falsa? interpretación de carta de amor. Me alegra muchísimo que hayas sabido valorarlo. Muchas gracias!

      Eliminar

¿Qué te ha parecido? Siéntete libre de opinar